Para el 2021

Hace muchos meses que no escribo en este blog. Empecé el 2020 con la determinación de escribir un blog post a la semana, luego llegó la pandemia y me desmoralicé (no tanto, pero sí lo suficiente para abandonar el blog).

Me gusta escribir, siento que lo hago bien o por lo menos eso es lo que me han dicho muchas personas que han leído escritos más íntimos y personales no publicados, entonces por qué no puedo sentarme todas las semanas a escribir para este blog, esa fue una pregunta que me hice durante el año pasado.

Tenía todos los temas listos: hora hombre, finanzas para emigrar, cómo lograr bajar tu costo de vida mientras disfrutas de una vida VIP, eran algunos de los temas que quería tocar, incluso quería hacer una serie de emprendimiento que estaba buenísima.

Empecé a sentir culpa de no compartir con mi audiencia (contigo) todo lo que tenía para ofrecer.

Pero esto no me pasó solo con el blog, desde principio de año había reducido la cantidad de FB lives que hacía a la semana de siete a cinco hasta que decidí pararlo por completo en agosto. Entre septiembre y diciembre desaparecí casi por completo de mi Instagram.

Solo me mantuve en contacto con las personas que estaban dentro de mis programas: Escuela de Magos Digitales y La Maestría de Ser Tú.

De todas las cosas que analicé, a parte del “nuevo normal” y los problemas grandes o pequeños que nos presenta la vida, el hecho de llevar una existencia de exposición donde una persona externa se sienta con el derecho de opinar positiva o negativamente sobre cada cosa que hago y cada uno de los pasos que doy, me había afectado. A pesar de la cantidad de años que he pasado trabajando remotamente en un mundo virtual, yo no estaba completamente blindada para llevar una vida en internet tal como la conocemos hoy.

Las exigencias de una “vida online” me llevaron a reflexionar sobre la idiotez de los seres humanos que cambiamos unas reglas por otras, a un opresor por otro y que, si no tenemos claros nuestros límites y los de los demás desde el principio comienza a aparecer el caos, aunque no sea sino hasta muy tarde cuando lo detectamos.

Pasé de amar una vida de trabajo en línea a perderme en ella.

Mientras el ser humano se refugiaba en las redes sociales y Zoom para conectarse, yo aproveché para distanciarme de aquello que siempre había sido parte de mi vida. Decidí profundizar en la relación con mi esencia, esto me llevó a reconocer cosas que ya sabía de mí y que no quería validar: El simple hecho de que yo veo la vida y todas sus áreas de una manera muy distinta al 99,9% de las personas que entran en relación conmigo y que soy capaz de hacerme entender por ese 0,1%.

Siempre pensé que el admitir tal diferencia podría hacerme ver como petulante, vanidosa, engreída, presumida, creída, pretenciosa y cuanto adjetivo se pueda encontrar para desvalorarme a mí misma.

La manera en la que se mostraron las personas durante la pandemia, especialmente aquellas a quien yo guardaba (o guardo) gran estima por su trabajo y trayectoria, me hicieron cuestionar una realidad que estas personas estaban defendiendo, que yo estaba defendiendo desde hace años, como la solución a los problemas de la humanidad cuando simplemente estábamos actuando como fantoches de un nuevo sistema (que no es tan nuevo).

No me refiero a teorías de conspiración, estas teorías, aunque son fuente de entretenimiento para mí y me encanta escucharlas, son otra manera de manipular a masas desinformadas.

Llevo semanas con la nariz enterrada entre libros y otras publicaciones, podcasts, películas, series, documentales y conversaciones con académicos que me ayuden a ponerle palabras a la red de pensamientos que he tenido en mi cabeza desde la infancia temprana.

Abandoné casi por completo las fuentes de información actuales, de marketing, de negocio, todo lo que tenga que ver con la manera de vida actual: moderna y capitalista, para entender cómo la raza humana desde que apareció sobre la faz de la tierra se ha conducido hasta traernos a lo que estamos viviendo hoy.

Los problemas actuales no empezaron con Trump o con la caída del muro de Berlín, con las feministas o la guerra de Vietnam, con el movimiento de derechos civiles o la formación de sindicatos. Nuestros problemas iniciaron hace más de 3.000 años, no en el Siglo XX.

En 2013 elegí el camino de la educación para ayudar al ser humano a evolucionar y hoy estoy convencida que no iremos a ningún lado si solo se siguen utilizando los conceptos New Age que han tomado vuelo en internet.

Sé que mi alejamiento de las redes sociales ha hecho que los logaritmos de Facebook, Instagram y Google, que son las plataformas que más utilizaba, me penalizaran, ya no soy relevante para los miles de seguidores que indican cada una de mis páginas, pero no me desanima, la desconexión me permitió hacer una limpieza de aquellas personas con las que no quería seguir trabajando, porque son un dolor de cabeza, porque no quieren ver su realidad.

Muchas personas me han sorprendido con sus mensajes privados recordándome que me extrañaban, que querían verme más o que simplemente les extrañaba mi silencio y esperaban que estuviese bien. Seguramente, si estás leyendo esto, es porque eres parte de ese poquito de personas valiosas que van más allá de los fuegos artificiales que muchos lanzan en Internet, me incluyo al decir que yo también los lanzaba.

Para el 2021 he decidido hacer algunos cambios significativos en cuanto a mi presencia en redes sociales y el Internet en general:

  • Alternaré entre blog post esporádicos y desarrollo de ensayos
  • Cerraré mi grupo de Facebook
  • Trabajaré desde Instagram con publicaciones hacia mi página de Facebook
  • Empezaré con algunas publicaciones en mi perfil de IG con Reels
  • Quizás me animo con TikTok
  • Seguiré una segunda temporada de mi podcast que es completamente personal
  • Los mensajes de venta de Escuela de Magos y La Maestría de Ser Tú se volverán más profundos y llegarán solo al grupo que tenga que llegar
  • Desarrollaré una serie de video ensayos para YouTube empezando con Marca Personal, Contenido de Valor y Realidad en la era de las redes sociales
  • Estoy creando un equipo de personas superpoderosas para que me ayuden a esparcir el mensaje

En general, mi contenido empezará a ser más desde el punto de vista disruptivo que me caracteriza que tratar de encajar con lo que hay afuera. Es decir, si pensabas que ya era disruptivo lo que yo decía, te sorprenderá saber que mostraba quizás un 30% de lo que realmente soy.

Este cambio mostrará una Waleska más real, que se aproxime cada vez más al 100%, pero que generará mucha incomodidad.

Solo pido a mi audiencia confiar en la capacidad que tienen de escuchar un nuevo punto de vista sobre las cosas que podría traerles mucha más libertad, paz y tranquilidad ante los tiempos difíciles que estamos viviendo como humanidad.

2021 es el año en el que le subimos a la candela.

Mientras tanto, piensa qué vas a hacer con las menos de 360 oportunidades que ya quedan de este año.

Waleska

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