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Kiyosaki y yo

La historia de Kiyosaki y la mía son distintas pero a la vez parecidas, compartimos una búsqueda incansable de otro camino para llegar a donde otros no se atreven, ¡Él me lleva años luz por supuesto!  A quien quiera saber cuál es su historia le recomiendo leerlo, aquí van mis inicios resumidos:

El best-seller de Robert Kiyosaki “Padre Rico, Padre Pobre” llegó a mis manos cuando tenía 17 años y estaba ya por salir del colegio a la universidad. Recuerdo que un amigo se lo recomendó a mi mamá. Ella me lo pasó a mí después de haberlo leído y me dijo: “Toma, este libro habla de lo que te gusta, léelo, pero digas lo que digas, igual vas a estudiar.”

Me desconcertó el comentario, no entendí el porqué de la advertencia. “OK, lo leeré” me dije y ese libro lo cambió todo para mí. Cuando lo terminé dije: “No voy a estudiar” y ahí comenzó una batalla psicológica con mi madre quien no me permitiría continuar la vida sin un título en mano.

Bueno, si voy a estudiar, entonces estudiaré lo que quiera estudiar y donde quiera estudiarlo.

Todavía recuerdo la cara de mis dos mejores amigos cuando les dije que quería estudiar cocina, había pasado por varios colegios “buenos” en Caracas y todos mis compañeros estudiarían carreras potencialmente exitosas en las mejores universidades y pues a mí me imaginaban vendiendo empanadas con un pañuelo en la cabeza en algún terminal de bus o en la playa.

Estudié cocina internacional en Venezuela y a los 20 años me fui a probar suerte en Londres. Lo mágico fue que terminé de encargada en un albergue de jóvenes y eso me abrió las puertas para ingresar al Lycée Hótelier de Marsella e ir tras un título más prestigioso que el de “cocinera”, por lo menos esto era un técnico en administración hotelera, y, ¿Qué importa el “técnico” cuando se estudia en Francia? La cosa cambió…

Durante ese tiempo en Europa me alejé de Kiyosaki, me enfoqué en cumplir con mi deber de obtener una buena educación. ¿Y ahora qué?  Todas las enseñanzas que Padre Rico me había dejado estaban olvidadas en un baúl de recuerdos, pero se estaban moviendo con fuerzas esperando el momento oportuno para salir.

Y me vine a Chile…

Un día estaba mi mamá (nuevamente en esta historia) chateando con una prima de Venezuela y su esposo, llegamos mi hermana y yo a saludarlos y le comento mis planes para el futuro y nos dice: “¿Conocen el libro Padre Rico, Padre Pobre?” “Sí, claro, yo lo leí” le respondo y en ese momento me dijo una frase que hoy le repito a todos mis alumnos: “Pues no te lo vas a leer, te lo vas a aprender”.

Sentí que se abrió el baúl y saltó todo lo que había estado reprimido. En ese entonces estaba buscando trabajo, no había encontrado nada aún pero ya quería renunciar a lo que llegara. Me fui directo a una librería para comprar el libro y empecé a aprenderlo.

Padre Pobre me enseñó que tenía que ir al colegio, sacar buenas notas, alcanzar un título universitario para obtener un buen empleo que me pagara un buen salario. Pues hice todo eso y nunca me pagaron un buen sueldo ¡Qué éxito!

Padre Rico me dio esperanza, todo lo que siempre había querido hacer estaba a mi alcance, sólo tenía que aprender cómo llegar. Ser libre, no depender de un trabajo, de la familia, del Estado o de un fondo de pensión para subsistir y por sobre todo, disponer de tiempo para ir detrás de mis sueños.

Hoy no me arrepiento de haber estudiado, hice realidad el sueño de Padre Pobre. Pero, ahora transito por otro camino, me preparo, hago ensayo y error, tomo lo mejor de Padre Pobre y lo transformo, voy tras el sueño de Padre Rico: Alcanzar la libertad financiera.

Y tú, ¿Qué padre eres?

Cien por ciento recomendado: “Padre Rico, Padre Pobre. Qué les enseñan los ricos a sus hijos ¡que la clase media y pobre no!”

Para los que prefieren escuchar en vez de leer: Les dejo el link con el audio libro en YouTube

https://youtu.be/zB635jbpGpo

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