Establecer límites

Es común decir “No te pases de la raya” pero, ¿es realmente la otra persona la que cruza los límites o tú quien se lo permites, o peor aún… quien lo invita?

Las personas sólo cruzan las líneas que no ven marcadas, donde no hay alguien diciendo “Hey, por ahí no”. Si no existen límites seremos vulnerables ante los comentarios o el sometimiento de las personas. Unas veces es inconsciente y otras veces no, al final es decisión de nosotros si lo permitimos o no…

Si lo que quieres es que la gente deje de asomar sus narices donde no ha sido invitado entonces estas recomendaciones son para ti:

Primero, raya la cancha:

Decirle a alguien hasta dónde puede llegar su relación contigo no te hace más o menos persona, es simplemente una manera de asegurar una buena relación futura donde ambas partes tengan claro lo que pueden hacer y decir sin perturbar al otro.

Hay muchas maneras de decir las cosas, no esperes hasta llegar al punto de intolerancia para hablar. Si la otra persona no entiende lo que intentas decirle de buena manera entonces es señal que no te llevarás bien con ella y quizás deberías dar un paso al lado con esa relación. Piensa en tu estabilidad emocional y no en el qué pensarán.

Segundo, aprende a decir “No”:

No intentes caerle bien a todos diciendo siempre “Sí”, con eso sólo conseguirás que abusen de ti y de tu buena fe. Tus relaciones no van a terminar porque aprendas a decir “No”, más bien mejorarán ¿Sabes por qué? Porque la gente empezará a respetarte, querrán conservar tu amistad y por esto, empezarán a medir sus palabras y su relación contigo.

Si alguien no está de acuerdo con tu nueva postura ante la vida, ponle un nuevo límite y no permitas que te critique, si esa persona termina alejándose de ti, seguramente es lo que necesitabas. Llegarán personas que sí estén dispuestas a aceptar tu posición.

Tercero, sé coherente:

No puedes pedirle a otro lo que tú no predicas con el ejemplo. Acepta lo que te gusta y lo que no te gusta y no trates de cambiarlo, sino, terminarás viviendo una vida que no tiene relación con tu esencia y estarás proyectando una imagen equivocada que confundirá a la gente.

Te será más difícil hacer entender tus límites si cambias tu postura en función del tamaño de la luna y la posición de las estrellas.

Cuarto, no dudes en repetir si alguien no entendió:

Si no fuiste claro la primera vez, quizás tengas miedo todavía de hacer saber tus límites, en este caso debes conversar nuevamente la situación recordando que lo más importante eres tú y no el agradar al otro. Siempre con la mejor actitud.

Si por el contrario, la otra persona no entendió (y créeme que muchas veces no va a querer entender), trata de utilizar un lenguaje más sencillo y claro para lograr tu objetivo.

 Quinto, entiende que a veces eres tú el que tiene que entender:

Muchas veces las personas no te van a entender, y por muy loco que parezca entonces tendrás tú que tratar de entender por qué ellos no te entienden… Suena como un trabalenguas, aquí va otra vez: Tienes que entender por qué otros no te entienden.

Cuando encuentras el por qué, podrás ceder en los sentimientos que rodean tus acciones pero no en tus acciones en sí. Esas deben permanecer con sus límites intactos.

Recuerda, es tu vida, no la de otro.

Agrégales de tu cosecha a estos consejos y vive relaciones más sinceras con el prójimo. No temas establecer lindes y hacerlos saber a aquellos que te rodean.

El tiempo te mostrará si tus límites están donde deberían estar.  ¡Éxito!

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